Qué buenos son los Reyes

Con la llegada del 6 de enero hemos recibido un montón de regalos con los que lo estamos pasando bomba. Jugamos con ellos y nos inventamos mil historias, pero en el cole hemos podido comprobar que lo mejor del regalo no es el propio juguete sino con quién lo compartimos. El pasado viernes pudimos darnos cuenta de ello. Cada uno llevó a clase el que quiso para pasar una divertida tarde; al principio empezamos jugando cada cual con el nuestro pero eso duró diez segundos. Acabamos jugando todos con todo, y lo mejor... todos con todos.

  

  

  

Recitando a Mozart

Los elefantes (2º B infantil) nos hemos quedado prendados por el “efecto Mozart”. Ha sido un proyecto fascinante con el que nos hemos convertido en verdaderos músicos. A través de la música hemos expresado nuestras emociones y sentimientos.

 

Esta es la historia de un genio

que en el pasado milenio

hacía brillar el sol

con su do re mi fa sol.

 

Fue Mozart un bebé tierno

que llegó al mundo en invierno

y cuenta quien allí estaba

que en vez de llorar, cantaba.

 

Mientras los niños de al lado

jugaban a ser soldados

con espadas diminutas,

él movía la batuta.

 

Con seis años, el pispajo,

iba ya de arriba abajo

tocando, ¡vaya trajín!,

el piano y el violín.

 

El éxito era rotundo:

¡le aplaudía todo el mundo!

y dejaba boquiabierto

al que oía su concierto.

 

Como el niño concertista

era guasón y bromista,

tocaba con la nariz:

¡tocando era tan feliz…!

 

Cumplidos los ocho años,

aunque nos parezca extraño,

Mozart compuso un buen día

su primera sinfonía.

 

Su música, ¡qué delicia!,

mima, envuelve y acaricia,

se cuela directa al centro

y hace cosquillas por dentro

Domando al fuego

Terminando el proyecto del fuego, lo hemos finalizado de una manera inesperada. Inesperada para nosotros, porque las señoritas no nos habían dicho que nos visitaban los bomberos para explicarnos un montón de cosas que ya habíamos estado estudiando en clase. Nos lo pasamos requetebien, fue muy muy divertido. Y como la sorpresa era tan atractiva invitamos a nuestros compañeros del pasillo para que ellos también disfrutaran con nosotros.

      

   

Espadas por lapiceros

Los alumnos de tercero hemos elegido. A partir de ahora, y hasta que acabe el curso, responderemos al nombre de vikingos, medievales y piratas. Han sido tres proyectos muy muy divertidos de los que hemos aprendido un montón de cosas. Pero de todas ellas nos quedamos con una: nos hemos dado cuenta que eran grupos un tanto especiales, no precisamente un ejemplo a seguir por su forma de vida y sus costumbres. Sin embargo hemos sabido darle la vuelta para, fijándonos en estas cosas negativas, hacer lo contrario. Entre otras cosas hemos convertido la brutalidad vikinga en caricias y buenos modos, la discriminación medieval en igualdad y compañerismo y el egoísmo pirata en generosidad y respeto. Porque no todo es hacer fichas. Y encima hemos tenido la suerte de terminar el proyecto visitando un castillo, navegando en un drakkar y encontrando un tesoro pirata escondido en nuestro cole.

Un lujo trabajar con vosotros chicos. A seguir así.

        

        

        

     

Los peques en marcha

Hace sólo unas semanas que llegaron a nuestro colegio y los alumnos de 1º de infantil, los que todos llamamos cariñosamente “botoncitos amarillos, verdes y rojos”,  ya nos están sorprendiendo.  Y es que empiezan a vivir ese enfoque constructivista del que estamos tan orgullosos, donde ellos se convierten en los protagonistas.

Todo empezó muy democráticamente, ni más ni menos que con una votación en la que debían elegir un animal que les produjese curiosidad, y es que eso pretendían sus maestras: despertar su curiosidad, sus ganas de aprender, abrir sus sentidos al mundo que les rodea y mirar más allá. Y funcionó.

 

En unos días las aulas estaban llenas de erizos, delfines y cocodrilos y fueron ellos los que poco a poco y a su manera trasmitieron a sus compañeros todo lo que iban investigando. Aprender de los demás es toda una experiencia y le están cogiendo el gusto.

Nuestros peques están aprendiendo que trabajar por proyectos hace que cualquier actividad resulte más atractiva porque ahora se relajan como los erizos, agrupan delfines prestando atención al número u ordenan cocodrilos del más largo al más corto.

Los lloros de los primeros días quedan ya muy lejos y parece que estos grandes pequeños están dispuestos a enfrentarse a nuevos retos y demostrarnos sus ganas de aprender.

        

        

        

        

        

"El niño y la tierra"

Los alumnos de 2º Educación Infantil os presentamos a nuestras clases.Al comienzo de curso, elegimos la clase que queríamos ser. Muy democráticos, decidimos ser:

2ºA: LOS OSOS POLARES

2ºB: LOS ELEFANTES

2ºC: LOS SURICATAS

A día de hoy, hemos acabado de investigar sobre el fascinante mundo  del animal que hemos elegido,  y la verdad es que nos hemos convertido en unos expertos.

Los elefantes tienen muy buena memoria para recordar dónde había comida y volver a ese lugar. Son herbívoros, y el elefante africano es el mamífero terrestre  más grande.

Los suricatas son unos pequeños animales que viven en África, son muy sociables y su vista es infalible para vigilar que no venga ningún depredador.

Y los osos polares que habitan en el Ártico son unos grandes cazadores de focas y aunque parezca mentira su piel es negra pero su pelo translúcido refleja el blanco de la nieve.

Ahora los elefantes, los osos polares y los suricatas vamos a seguir investigando sobre otros temas. ¡Estamos deseosos de comenzar nuevo proyecto!

      

      

      

Truco o trato

Ya pasó lo peor. Lo que los mayores esperan como una tarde de profes disfrazados, máscaras y chucherías, canciones en inglés y algún que otro divertido susto, los pequeños se lo toman como una tarde terrorífica donde monstruos y brujas desfilan sin parar por el pasillo.

Es la primera vez que lo ven en el cole; ese lugar que ya les da tranquilidad, de repente se transforma en un ir y venir de brujas y vampiros. Menos mal que el susto dura tres segundos, justo lo que la seño tarda en quitarse la máscara para regalar un sinfín de abrazos y caricias que devuelven la clase a la normalidad. Esos mismos niños el curso que viene lo verán con naturalidad y ya en tercero achucharán e incitarán al profe de turno para que éste les "asuste" sin parar. 

Hoy, ya de vuelta a las aulas,  nadie se acuerda de las calabazas, fantasmas y demás personajes que se han retirado a descansar... hasta el año que viene.